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martes, 12 de agosto de 2014

PAYASOS DE HOSPITAL PARA MEJORAR LA SALUD DE LOS/AS NIÑOS/AS INGRESADOS EN BURGOS

Los payasos de hospital relajan a los niños ingresados y reducen su ansiedad.


Un estudio del psicólogo del HUBU Antonio García comprueba el efecto benéfico en su sistema cardiovascular y una recuperación de la normalidad más rápida al ser dados de alta.

Parece que esa especie de lugar común que se ha sostenido siempre de un modo más o menos doméstico que dice que la risa es capaz de sanar y que la gente más optimista encara mejor las dificultades está empezando a tener visos científicos. El psicólogo y residente de cuarto año en el Hospital Universitario de Burgos Antonio García Casal asegura que los estudios en una especialidad tan reciente como la psiconeuroinmunología van en ese sentido, «en el de que la risa, el humor y el optimismo mejoran el sistema inmune y hacen que la gente se recupera más rápido». Pues García Casal acaba de subir un escalón más hacia esta hipótesis con su trabajo Efectos terapéuticos de los payasos de hospital sobre indicadores fisiológicos de ansiedad y bienestar psicológicos en niños ingresados en la planta de Pediatría y sus acompañantes, único en España que ha abordado este asunto (hay otros dos en Murcia y Mallorca pero que se ocupan exclusivamente de la ansiedad preoperatoria) y que ha sido destacado por la Fundación Burgos por la Investigación de la Salud con el premio al mejor trabajo de un especialista en formación, entregado en el HUBU el pasado 26 de junio.

Los datos que se obtuvieron en el estudio que dirigió sobre la eficacia de la labor del grupo de payasos de hospital llamado Terapiclowns -que lleva cinco años trabajando, primero en el Hospital General Yagüe y ahora en el nuevo- con 37 niños ingresados en la planta de Pediatría del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) y sus familias no dejan dudas sobre la reducción de la ansiedad que obtienen, en este orden, los padres, los niños y las niñas, porque el trabajo analizó el sesgo de género sin que los autores puedan explicar por qué los payasos de hospital son más eficaces con los varones.
En cualquier caso, lo que más sorprendió de los datos obtenidos fue que se observaron variaciones en la tensión y la frecuencia cardíaca de los críos, lo que se podría interpretar en la dirección de un efecto relajante de los payasos sobre el sistema cardiovascular. «Esta reducción del estrés constatada a través de las variables fisiológicas es interesante ya que se ha planteado en la bibliografía existente que las intervenciones humorísticas en niños no solamente aumentan el estado de relajación y bienestar general sino que activan su respuesta inmune», explicó García Casal, que contó con Marta Ortega, residente de Cirugía Pediátrica, y Miriam Gutiérrez, residente de Pediatría, como investigadoras asociadas; Ana Molina, de Terapiclowns, y Sara Calvo, de la Unidad de Investigación del HUBU, como apoyo estadístico, y la complicidad de los jefes de servicios de Psiquiatría, Pediatría, Cirugía Pediátrica y la supervisión de Enfermería.

El psicólogo, que hizo esta investigación como trabajo de final de curso del Máster de Investigación en Psicología de la UNED, no descarta seguir esta línea ya que lo que acaba de comprobar sobre la tensión arterial tendría, a su juicio, un correlato teórico en el sistema inmune «ya que si la persona se relaja deberían aumentar las células del sistema autoinmune y descender el cortisol, hormona que se segrega cuando hay estrés», algo que podría comprobarse tomando muestras de saliva a los críos. «Y ya en el plano de la ciencia-ficción -bromea- no sería inverosímil hacerles un electroencefalograma cuando ven a los payasos para ver qué les ocurre porque en un hospital no es difícil tener acceso a esta prueba».
Y mientras estos proyectos toman forma, García Casal no solo se ha llevado el premio a la mejor investigación de un residente en el HUBU sino que su análisis tuvo un gran éxito en las II Jornadas Nacionales de Payasos de Hospital, celebradas recientemente en Murcia, lo que constata la necesidad de un servicio de estas características en los centros sanitarios.

La supervisora de Enfermería del área de Cirugía Pediátrica, Isabel Zapatero, cuya colaboración en el trabajo fue, a juicio de García Casal, básica, asegura que la presencia de los payasos de hospital es un plus de calidad que se ofrece a los pacientes y a sus familias más allá de la atención puramente asistencial y que sería muy interesante que esta actividad se extendiera a los niños que van a entrar en el quirófano. En la actualidad, el grupo Terapiclowns realiza su actividad en la planta de Pediatría, la Unidad de Cuidados Intensivospediátricos, el hospital de día y las urgencias infantiles y lo hacen con pequeñas subvenciones o autofinanciándose sin recibir nada ni del HUBU ni de Sacyl: «La experiencia nos dice que cuando entran nerviosos en el quirófano salen igual pero cuando están tranquilos el despertar es tranquilo», asegura la enfermera.

A los niños participantes en el estudiose les hizo un seguimiento a los seis meses de alta que confirmó que tuvieron una adaptación más rápida a la normalidad que el grupo control, otros críos de las mismas edades -de 3 a 17 años- con los que fueron comparados precisamente porque no habían presenciado ningún número de clown pero sí se entrevistaron con un sanitario sobre aspectos vinculados a su experiencia durante el ingreso. «Suele ser frecuente que tras una hospitalización los niños presenten alguna alteración de conducta y en este punto el grupo estudiado dio el mismo resultado que el grupo control. Donde se diferenciaron más fue en la recuperación de la normalidad, que fue más rápida en los que vieron a los payasos», precisa el psicólogo.

Los profesionales también fueron analizados en el estudio con resultados igual de positivos. Fueron encuestados 60 sanitarios y a la pregunta de si percibían a los payasos como una interferencia en la rutina de la planta el 91% contestó que ‘poco o nada’ y el 7%, ‘mucho o muchísimo’. También se les requirió su opinión acerca de si esta actividad le aporta valor al servicio donde desarrollan su labor: el 46% contestó ‘mucho o muchísimo’ y el 52%, ‘bastante’.

sábado, 7 de junio de 2014

PERROS QUE HUELEN EL CÁNCER

En los últimos años se han intensificado las investigaciones relativas a la capacidad de perros entrenados para detectar algunos tipos de cáncer oliendo muestras de orina de los pacientes.



Si tienes perro tienes muchas cosas. Un amigo fiel, un manto de pelo en el suelo de casa, un motivo para entablar conversación cuando paseas por el barrio (con otros dueños de perros y con el perro mismo) y un buen número de bacterias y gérmenes que no habría en tu hábitat si no tuvieras un animal. Tendrás, además, pienso, vacunas, correas, juguetes, quizá muebles mordidos, y horas y horas de terapéuticos lametazos y caricias.

Pero quizá tengas algo más: un completo kit médico al alcance de la mano.

No es que tu perro, que seguramente ame tu sofá casi como a ti mismo, pueda detectar enfermedades. Pero sí hay perros entrenados para ello que han demostrado una elevadísima efectividad a la hora de detectar determinados tipos de cáncer en diversos estudios.

¿Cómo lo hacen? La nariz de un perro cuenta casi con cinco veces más sensibilidad olfativa que la nuestra, y son capaces de detectar algunos compuestos químicos que emiten los tumores cuando empiezan a desarrollarse y que expulsamos por la orina. Dicho de otra forma: hay perros capaces de saber si tienes cáncer oliendo tu orina ¿A que ahora no parece tan molesto eso de que tu perro invierta tiempo en olisquear pises de otros perros por la calle?

Las investigaciones realizadas hasta la fecha son a escala pequeña, y ofrecen ciertas dudas acerca de metodologías, capacidades de la raza canina en general o de variedades concretas en particular y si se puede aplicar a cualquier tipo de cáncer. Sin embargo, y a modo de esperanza, otras investigaciones dan datos que invitan a la esperanza: un 98% de efectividad en detección de cáncer de próstata, más de un 90% de efectividad en cáncer de ovarios y un enorme estudio en marcha en EEUU para probar con cáncer de pecho.

Los perros, no obstante, no sólo prestan esos servicios. A lo largo de una larga y fructífera historia de relación con los humanos no sólo han aprendido a vivir en nuestras ciudades, sino que también han permitido grandes mejoras en la medicina a través de su uso en la controvertida experimentación médica. O, en el campo de batalla, tanto prestando servicio en búsquedas como ayudando emocionalmente a los soldados.

Precisamente por eso los investigadores al cuidado de estos perros olfateadores de cáncer, como Cindy Otto, destacan que, esta vez, la labor de los animales no sólo es beneficiosa para nosotros, sino que no es invasiva ni perjudicial para ellos.

sábado, 22 de marzo de 2014

TERAPIA CON ANIMALES


Las intervenciones asistidas con animales son una gran herramienta terapéutica



La terapia asistida con animales es muy efectiva para niños hospitalizados, ya que mejora su estado anímico y sus capacidades sociales y comunicativas.

Los beneficios de las intervenciones asistidas con animales se conocen desde hace mucho tiempo, aunque siempre se habían descrito como terapias prometedoras. Sin embargo, en los últimos años, se ha demostrado su efecto positivo, y cada vez hay más estudios en marcha que pretenden demostrar su valor.

En general, la terapia asistida con animales es efectiva porque mejora las capacidades sociales y de comunicación, disminuye la ansiedad, mejora el estado de ánimo y la autonomía, así como la capacidad de empatía.

Para trabajar todos estos aspectos, el perro parece el animal más adecuado, ya que es el que más habilidades comunicativas tiene con el ser humano. En este caso, no se trata de perros comunes, sino que están entrenados específicamente por profesionales cualificados, que aplican técnicas concretas tanto para la prevención como para la terapia.

En el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona ya hace tres años que se utilizan las intervenciones asistidas con animales como una herramienta terapéutica más al servicio de los profesionales clínicos.


A lo largo de estos tres años, los profesionales del hospital han podido observar cómo la simple acción de un perro entrando en una habitación llena de niños tiene un efecto inmediato en los pequeños. Prácticamente todos lo mirarán, sonreirán y querrán acariciarlo y jugar con él. El ambiente se habrá relajado fácil y rápidamente.



La constatación de este hecho llevó al psiquiatra infantil Boris M. Levinson a darse cuenta de los efectos positivos que podía conseguir utilizando a su perro Jingles para ayudar a niños con problemas neuropsiquiátricos. Así, en el año 1964, acuñó el término «terapia con mascotas » (pet-therapy ).

Levinson se dio cuenta de que la función de su perro en las situaciones de contacto con niños era la de «romper el hielo», es decir, actuar como una herramienta para iniciar y propiciar la comunicación. Actualmente y bajo el nombre de intervenciones asistidas con animales (IAA) se engloban todas aquellas actividades (con una gran variabilidad) que se pueden realizar utilizando animales como apoyo.

En función del objetivo terapéutico, existen distintas terapias:
Terapias asistidas con animales (TAA).
Valoración asistida con animales (VAA).
Educación asistida con animales (EAA).

Se considera la intervención asistida con animales como una técnica tanto preventiva como terapéutica. Para llevarla a cabo, es necesario contar con profesionales y animales entrenados. Los campos de aplicación de la intervención asistida con animales son muchos: psiquiatría, neurología, rehabilitación física y mental, oncología, cualquier tipo de enfermedad crónica, etc., y estas terapias pueden realizarse a cualquier edad, desde la infancia hasta la senectud.

Ejemplos de intervenciones asistidas con animales:
Uno de los primeros estudios en publicarse describía cómo la mera presencia de un perro en una sala de espera de un dentista reducía la ansiedad de los niños que esperaban a ser atendidos (Havener et al, Issues Comprehensive Pediatr Nurs).
En pacientes pediátricos crónicos, y según un reciente artículo sobre pacientes con enfermedades oncológicas realizado por la Universidad de Yale (Urbanski BL, Lazenby M.), se encontraron beneficios psicológicos y fisiológicos. En los niños, se pudo evidenciar una disminución del dolor y de los miedos, un aumento de la sociabilidad y de las sensaciones placenteras, así como la disminución, en general, del estrés asociado al ingreso. Los beneficios son evidentes desde el punto de vista psicológico o emocional, y también en lo referente a las constantes vitales, la frecuencia cardíaca o la tensión arterial.
En niños con discapacidad intelectual o con problemas para relacionarse socialmente, la TAA ha demostrado tener efectos sociales positivos. Por ejemplo, la terapia con perros entrenados confirma que estos niños adquieren más sensibilidad con los demás y una mayor capacidad para aprender habilidades sociales y mejorar la concentración.Los perros actúan como catalizadores de las interacciones sociales creando un entorno más relajado.
Los beneficios potenciales de la terapia asistida con animales se han comprobado en niños con trastorno autista, concluyendo que aquellos que se sometían a esta terapia mejoraban desde el punto de vista social y utilizaban más lenguaje hablado. Parece que los animales son capaces de estimular más la comunicación que los propios adultos.

También, en niños con autismo se pudo demostrar de una forma analítica que existe una disminución del nivel de estrés en aquellos que realizan terapia asistida con animales . De hecho, midiendo el cortisol en plasma (una hormona relacionada con el estrés), se ha observado que, efectivamente, disminuye de manera significativa cuando el perro está presente.

Después de demostrar el efecto positivo de las IAA en los pacientes ingresados en hospitales, y tras cumplir las estrictas normas de visitas por parte de los animales, parece que complementar las terapias habituales con la ayuda de animales entrenados es una opción adecuada y positiva para el bienestar de los pacientes.
La experiencia del Hospital Sant Joan de Déu

Desde hace tres años, el Hospital Sant Joan de Déu utiliza las intervenciones asistidas con animales como una herramienta terapéutica más al servicio de los profesionales clínicos que la soliciten.

Los aspectos en los que más intervienen estas terapias son el manejo de las emociones del niño(sobre todo, el miedo) y la motivación en procesos de enfermedad largos.

La inclusión de este tipo de intervenciones en el hospital ha sido posible gracias a varios factores:
Contar con profesionales muy experimentados en el adiestramiento canino y con una larga trayectoria en la utilización de perros como herramienta terapéutica. En nuestro caso, se trata del CTAC (Centre de Teràpies Assistides amb Cans), que aporta profesionales (técnicos en IAA) y los perros (Cuca, Bamba, Laika y Ars).
Una clara definición de los circuitos, procesos y controles para garantizar los aspectos de higiene y salud animal . Así, hemos conseguido que no se haya producido ninguna incidencia relacionada con procesos de sobreinfección de pacientes que hayan tenido contacto con los perros. Además, la bibliografía existente y la experiencia de centros similares avalan este dato.
Contar con el apoyo de profesionales, pacientes y familias que cada día más solicitan la inclusión de las IAA en el proceso de recuperación del paciente.
Disponer de muchos Amics de l’Hospital , que con sus aportaciones económicas hacen posible la viabilidad del proyecto .


Para garantizar la máxima calidad de las intervenciones que se realizan en el hospital, hace un año se creó la primera Unidad de Intervenciones Asistidas con Animales, pionera en Cataluña y en España , que recibe un gran número de solicitudes por parte de los profesionales.

En cada solicitud se analizan el problema del niño y los objetivos que se quieren trabajar . En función de ello, se valora si la intervención con un perro tiene una utilidad terapéutica y, si es así, se planifica la estrategia con el profesional teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

Definir el objetivo de la actuación.
La intervención concreta a realizar.
Determinar el papel de cada profesional y el lugar donde se realizará la intervención.

En general, y siempre que el estado de salud del niño lo permita, los pacientes y las familias se desplazan a unas dependencias adaptadas para realizar estas intervenciones. En caso de dificultad, las intervenciones se realizan en las propias habitaciones del hospital, siempre que el estado de salud del niño lo posibilite.

Como conclusión, cabe destacar que las intervenciones asistidas con animales funcionan y son una potente herramienta de ayuda para los profesionales . Además, los pacientes y familiares valoran muy positivamente estas iniciativas , y cada vez son más los padres los que sugieren a los profesionales el incluir las IAA en el proceso de recuperación de su hijo.